Judit Soriano
- ecocompartimos
- 2 days ago
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Hola a todos, soy Judit de Barcelona y he estado participando en el proyecto “Mil y un mosaicos para la inclusión” en Túnez durante 9 meses.
Me es difícil describir lo que esta experiencia significó para mí, porque pasaron muchas cosas valiosas que no puedo encajar en un solo post. Aun así, voy a intentar explicarlo de forma resumida, sin quitarles la importancia que realmente merecen.
Quiero empezar siendo objetiva, así que voy a daros un poco de contexto sobre nuestras actividades para que podáis entender mejor nuestro día a día. El proyecto consistía en aprender el arte del mosaico y realizar talleres en un centro para personas con discapacidad. Al mismo tiempo, también llevábamos a cabo clubes de idiomas en un centro cultural.
Soy educadora social, así que esta experiencia encajó profundamente con mi perfil profesional. Me permitió descubrir nuevas formas de trabajar y transmitir valores como la inclusión, el desarrollo personal o la gestión emocional a través del arte del mosaico.
Después de todo este tiempo, me di cuenta de que lo que al principio era “solo” una experiencia internacional que quería vivir, acabó ocupando un lugar muy grande en mi corazón.
Si hago un ejercicio interior, puedo ver con claridad el progreso que hice en el aprendizaje de idiomas, en mis habilidades de comunicación y en mi posicionamiento frente a la diversidad cultural. Siempre me he considerado una persona respetuosa, y por eso no quiero dejar de entrenar mi mirada hacia la comprensión de la interculturalidad desde un relativismo cultural.
Un recuerdo que nunca olvidaré es el mes de Ramadán, donde pudimos aprender a cocinar algunos platos tradicionales con nuestros amigos, con quien rompimos el ayuno en numerosas ocasiones. Sinceramente la gente tunecina me ha dejado sin palabras, intentar describirla se quedaría corto. Solo sé que siento un cariño y una hermandad enormes.
Aunque os cuento mis vivencias a través de recuerdos tiernos, no creáis que todo fue como lo habíamos imaginado. De hecho, hubo muchas adversidades durante este tiempo. De todo ello me quedo con la importancia de adoptar una actitud resolutiva y paciente, aprendiendo de los obstáculos y siendo resiliente a lo largo del camino. Problemas van a aparecer, vayas donde vayas.


No quisiera terminar sin compartir una inquietud que me ha acompañado muchas veces: las conversaciones sobre proyectos migratorios hacia Europa y la complejidad de sus políticas. Todo esto me lleva a cuestionar, por un lado, los diferentes niveles de vida y, por otro lado, las desigualdades entre el norte y el sur global… porque si hablamos en términos de justicia y derechos humanos, ¿qué nos diferencia?
Con mucho amor, quiero cerrar esta publicación mencionando a Ecocompartimos, La Quai Culturel, Rym y Bady por hacerlo posible, y a mis amigos: las personas que me hicieron sentir en casa, incluso estando lejos de mis raíces.
Judit Soriano





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